No puedo vivir sin saber lo que soy ....

No puedo vivir sin saber lo que soy ....

y con fin existo......y puesto que no puedo alcanzar este conocimiento, la vida es imposible !!!

MI MUSICA !!!!

RECORDANDO ENSEÑANZAS TEOLOGICAS

SEAMOS BUSCADORES

 

Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención.


Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar.


El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción…

 

 

“Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra.


Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía

 

“Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”.


El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.


El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

 

- No ningún familiar – dijo el buscador

 

- ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos? El anciano sonrió y dijo:

 

-Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fue lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?… ¿Una semana?, ¿dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? … ¿y el casamiento de los amigos…? y el viaje más deseado…? y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.


Jorge Bucay


1.- ¿CUÀL ES MI SIGNIFICADO DE ESTE CUENTO?

2.- ¿CUÀLES SON LOS MOMENTOS MAS IMPORTANTES DEMI VIDA?

3.- ¿CUÀNTO TIEMPO DURARON APROXIMADAMENTE CADA UNO DE ELLOS?

4.- ¿SI PUDIERA PLANEAR UNO DE ELLOS: CÒMO SERÌA?

 

ROLAS PADRISIMAS DE LOS OCHENTAS !!!

¿CUAL PREFIERES TU?

 

 

 

 

 

 

 

¿QUIEN REALMENTE SOY ?

 

SOMOS LO QUE YO CREO DE MI MISMO?

SOMO LO QUE LOS DEMAS NOS DICEN?

SOMOS LO QUE NOS DICEN NUESTROS PADRES?

SOMO LO QUE  HACEMOS?

SOMOS LO QUE COMEMOS?

SOMOS AQUELLO QUE NOS ATREVEMOS   A SER ?

SOMOS LO QUE FUIMOS AYER ?

SOMO LO QUE PODEMOS LLEGAR A SER ?

SOMOS UNA IMAGEN DE DIOS ?

SOMOS UNA EXTRAPOLACION DEL SIMIO?

SOMOS UNA UNIDAD ?...................................



QUIEN ERES ? QUIEN SOY?

 

Había estado trabajando muy duro conmigo mismo. Guiado por mi terapeuta y alentado por mi deseo de descubrir todo sobre mi persona, me pasaba gran parte de mi tiempo libre meditando sobre los hechos de mi vida, mis sentimientos actuales o antiguos, mis recuerdos y como había aprendido de Jorge en ese “darse cuenta” que cada vez me sorprendía más. Pero no todo eran rosas. Algunas ideas que habitaban mi mente y sobre todo, algunas emociones que me desbordaban me dejaban triste y derrumbado.


Así fui al consultorio el día que Jorge me leyó su versión del cuento de Giovanni Papini: ¿Quién eres? Por aquel entonces yo me quejaba de la gente. No sabía qué pasaba, pero me parecía que los demás no eran confiables; yo no sabía si era yo el que hacía siempre malas elecciones de las compañías, o la gente era diferente de lo que yo esperaba... El caso es que siempre me sorprendía esperando a alguien que nunca llegaba, o cancelando programas a último momento porque alguien no había previsto no sé qué, o las más de las veces esperando eternamente en lugares de cita a amigos que por ninguna razón estaban dispuestos a llegar a la hora pactada... Y este es el cuento que mi terapeuta me leyó:


Aquel día Sinclair se levantó como siempre a las 7 de la mañana. Como todos los días, arrastró sus pantuflas hasta el baño y después de ducharse se afeitó y se perfumó. Se vistió con ropa bastante a la moda, como era su costumbre y bajó a la entrada a buscar su correspondencia. Allí se encontró con la primera sorpresa del día: ¡No había cartas! Durante los últimos años su correspondencia había ido en aumento y era una parte importante de su contacto con el mundo.


Un poco malhumorado por la noticia de la ausencia de noticias, apuró su habitual desayuno de leche y cereal (como recomendaban los médicos), y salió a la calle. Todo estaba como siempre: los mismos vehículos de siempre transitaban las mismas calles y producían los mismos sonidos en la ciudad, que se quejaba igual que todos los días.


Al cruzar la plaza casi tropezó con el profesor Exer, un viejo conocido con quien solía charlar largas horas sobre inútiles planteos metafísicos. Lo saludó con un gesto, pero el profesor pareció no reconocerlo; lo llamó por su nombre pero ya se había alejado y Sinclair pensó que no había alcanzado a escucharlo.


El día había empezado mal y parecía que empeoraba con las posibilidades de aburrimiento que flotaban en su ánimo. Decidió volver a casa, a la lectura y la investigación, para esperar las cartas que con seguridad llegarían aumentadas para compensar las no recibidas antes.


Esa noche, el hombre no durmió bien y se despertó muy temprano. Bajó y mientras desayunaba comenzó a espiar por la ventana para esperar la llegada del cartero. Por fin lo vio doblar la esquina, su corazón dio un salto. Sin embargo el cartero pasó frente a su casa sin detenerse. Sinclair salió y llamó al cartero para confirmar que no había cartas para él. El empleado le aseguró que nada había en su bolso para ese domicilio y le confirmó que no había ninguna huelga de correos, ni problemas en la distribución de cartas de la ciudad.


Lejos de tranquilizarlo, esto lo preocupó más todavía. Algo estaba pasando y él debía averiguarlo. Buscó una chaqueta y se dirigió a casa de su amigo Mario. Apenas llegó, se hizo anunciar por el mayordomo y esperó en la sala de estar a su amigo, que no tardó en aparecer. El hombre avanzó al encuentro del dueño de casa con los brazos extendidos, pero este se limitó a preguntar: —Perdón señor, ¿nos conocemos? El hombre creyó que era una broma y rió forzadamente presionando al otro a servirle una copa. El resultado fue terrible: el dueño de casa llamó al mayordomo y le ordenó echar a la calle al extraño, que ante tal situación se descontroló y comenzó a gritar y a insultar, como avalando la violencia del fornido empleado que lo empujó a la calle....


Camino a su casa, se cruzó con otros vecinos que lo ignoraron o actuaron con él como si fuera un extraño. Una idea se había apoderado del hombre: había una confabulación en su contra, y él había cometido una extraña falta hacia aquella sociedad, dado que ahora lo rechazaba tanto como algunas horas antes lo valoraba. No obstante, por más que pensaba, no podía recordar ningún hecho que pudiera haber sido tomado como ofensa y menos aun, alguno que involucrara a toda una ciudad. Durante dos días más, se quedó en su casa esperando correspondencia que no llegó o la visita de alguno de sus amigos que, extrañado por su ausencia, tocara su puerta para saber de él; pero no hubo caso, nadie se acercó a su casa. La señora de la limpieza faltó sin aviso y el teléfono dejó de funcionar.


Entonado por una copita de más, la quinta noche Sinclair se decidió a ir al bar donde se reunía siempre con sus amigos, para comentar las pavadas cotidianas. Apenas entró, los vio como siempre en la mesa del rincón que solían elegir. El gordo Hans contaba el mismo viejo chiste de siempre y todos lo festejaban como era costumbre. El hombre acercó una silla y se sentó. De inmediato se hizo un lapidario silencio, que marcaba la indeseabilidad del recién llegado. Sinclair no aguantó más: — ¿Se puede saber qué les pasa a todos conmigo? Si hice algo que les molestó, díganmelo y se terminó, pero no me hagan esto que me vuelve loco... Los otros se miraron entre sí entre divertidos y fastidiados.


Uno de ellos hizo girar su índice sobre su sien, diagnosticando al recién llegado. El hombre volvió a pedir una explicación, luego rogó por ella y por último, cayó al suelo implorando que le explicaran por qué le hacían eso a él. Sólo uno de ellos quiso dirigirle la palabra: —Señor: ninguno de nosotros lo conoce, así que nada nos hizo.


De hecho, ni siquiera sabemos quién es usted... Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos y salió del local, arrastrando su humanidad hasta su casa. Parecía que cada uno de sus pies pesaba una tonelada. Ya en su cuarto, se tiró en la cama. Sin saber cómo ni por qué, había pasado a ser un desconocido, un ausente. Ya no existía en las agendas de sus corresponsales ni en el recuerdo de sus conocidos y menos aún en el afecto de sus amigos.


Como un martilleo aparecía un pensamiento en su mente, la pregunta que otros le hacían y que él mismo se empezaba a hacer: ¿Quién eres? ¿Sabía él realmente contestar esta pregunta? Él sabía su nombre, su domicilio, el talle de su camisa, su número de documento y algunos otros datos que lo definían para los demás; pero fuera de eso: ¿Quién era, verdadera, interna y profundamente? Aquellos gustos y actitudes, aquellas inclinaciones e ideas, ¿eran suyos verdaderamente? ¿o eran como tantas otras cosas: un intento de no defraudar a otros que esperaban que él fuera el que había sido?


Algo empezaba a estar claro: el ser un desconocido lo liberaba de tener que ser de una manera determinada. Fuera él como fuera, nada cambiaría en la respuesta de los demás. Por primera vez en muchos días, encontró algo que lo tranquilizó: esto lo colocaba en una situación tal, que podía actuar como se le ocurriera sin buscar ya la aprobación del mundo. Respiró hondo y sintió el aire como si fuera nuevo, entrando en los pulmones. Se dio cuenta de la sangre que fluía por su cuerpo, percibió el latido de su corazón y se sorprendió de que por primera vez NO TEMBLABA.


Ahora que por fin sabía que estaba solo, que siempre lo había estado, ahora que sabía que sólo se tenía a sí mismo, ahora... podía reír o llorar... pero por él y no por otros. Ahora, por fin, lo sabía: SU PROPIA EXISTENCIA NO DEPENDÍA DE OTROS


Había descubierto que le fue necesario estar solo para poder encontrarse consigo mismo... Se durmió tranquila y profundamente y tuvo hermosos sueños....Despertó a las diez de la mañana, descubriendo que un rayo de sol entraba a esa hora por la ventana e iluminaba su cuarto en forma maravillosa. Sin bañarse, bajó las escaleras tarareando una canción que nunca había escuchado y encontró debajo de su puerta una enorme cantidad de cartas dirigidas a él. La señora de la limpieza estaba en la cocina y lo saludó como si nada hubiera sucedido. Y por la noche en el bar, parecía que nadie había registrado aquella terrible noche de locura.


Por lo menos, nadie se dignó a hacer algún comentario al respecto. Todo había vuelto a la normalidad... Salvo él, por suerte, él, que nunca más tendría que rogarle a otro que lo mirara para poder saberse... él, que nunca más tendría que pedirle al afuera que lo definiera... él, que nunca más sentiría miedo al rechazo...

Todo era igual, salvo que ese hombre nunca más se olvidaría de quién era.


—Y este es tu cuento, Demián –siguió el gordo—. Cuando no tienes registro de tu dependencia frente a la mirada de los otros, vives temblando frente al posible abandono de los demás que, como todos, aprendiste a temer. Y el precio para no temer es acatar, es ser lo que los demás, “que tanto nos quieren”, nos presionan a ser, nos presionan a hacer y nos presionan a pensar. Si tienes “la suerte” del personaje de Papini y el mundo, en algún momento, te da la espalda, no tendrás más remedio que darte cuenta de lo estéril de tu lucha.

 

Cuento de Giovanni Papinni

Reeestructurado por Jorge Bucay

 

 

 

Una de las mejores canciones de Sarah Brightman con Alessando Safina!!!

 

 

QUE ES LA LOGOTERAPIA !!!!

 

CUENTO: LA VISITA DE TU VIDA

 

Es la historia de una persona que visitaba un país y se le ocurrió llegar a un castillo que tenia por nombre “La visita de tu vida”. Se presentó ante él un hombre con falda a cuadros que lo esperaba y le dio la bienvenida.


-Las visitas son individuales y no tenemos guías por ofrecer. Sin hacerle mención del horario, le explicó un poco de la historia del castillo y le refirió algunas cosas sobre las que debía prestar más atención. Las pinturas en los muros. Las armaduras del altillo, las catacumbas y la sala de torturas en la mazmorra.

Dicho esto se le dio una cuchara y le pidió que sostuviera horizontalmente con la parte cóncava hacia el techo.


-¿Y esto? preguntó el visitante -Nosotros no cobramos un derecho de visita. Para evaluar el costo de su paseo recurrimos a este mecanismo. Cada visitante lleva una cuchara como ésta, llena hasta el borde de arena fina. Aquí caben exactamente cien gramos. Después de recorrer el castillo pesamos la arena que ha quedado en la cuchara y le cobramos una libra por cada gramo que haya perdido…una manera de evaluar el costo de la limpieza-explicó. -¿Y sino pierdo ningún gramo?


-Ah, mi querido señor, entonces la visita al castillo será gratuita. Entre divertido y sorprendido por la propuesta, el hombre vio como el anfitrión colmaba de arena la cuchara y luego comenzó su viaje. Confiado en su pulso, subió las escaleras muy despacio y con la vista fija en la cuchara. Al llegar arriba a la sala de armaduras prefirió no entrar porque le pareció que el viento haría volar la arena y decidió bajar cuidadosamente. Al pasar junto al salón que exhibía las maquinas de guerra, debajo de la escalera, se dio cuenta de que para verlas con detenimiento era necesario inclinarse forzadamente sosteniéndose en la barandilla. No era peligroso para su integridad, pero hacerlo implicaba la certeza de derramar el contenidote su cuchara, así que se conformó con verlas de lejos. Otro tanto le pasó con las más que empinada escalera que conducía a las mazmorras. Por el pasillo de regreso al punto de partida, caminó hacia el hombre de la falda escocesa que lo guardaba con una balanza. Allí vació el contenido de su cuchara y esperó el dictamen del hombre.


-Asombroso a perdido menos de medio gramo-anunció-, lo felicito, tal como usted predijo, esta visita le ha salido gratis. -Gracias


-¿Ha disfrutado de la visita?-preguntó finalmente el de la recepción.


-El turista dudo y por último decidió ser sincero.


-La verdad de que no mucho. Estaba tan ocupado de cuidar de la arena que no tuve la oportunidad de mirar lo que usted señaló.


-Pero… ¡Qué barbaridad!... Mire, voy hacer una excepción. Le voy a llenar otra vez la cuchara, porque es la norma, pero ahora olvídese de cuánto derrama, faltan doce minutos para que llegue el próximo visitante. Vaya y regresé antes de que él llegue. Sin perder tiempo el hombre tomó la cuchara y corrió hacia el altillo, al llegar ahí dio una mirada rápida a lo que había y bajó más que corriendo a las mazmorras llenando las escaleras de arena. No sé quedó ni un momento porque los minutos pasaban y prácticamente voló hacia el pasaje debajo de la escalera, al inclinarse tratando de entrar se le cayó la cuchara y derramó todo el contenido. Miró su reloj, había pasado once minutos. Dejó otra vez son ver las maquinas y corrió hasta el hombre de la entrada a quien le entregó la cuchara vacía.


- Bueno, esta vez sin arena, pero no se preocupe tenemos un trato. ¿Qué tal disfruto la visita?


-Otra vez el visitante dudo unos momentos.


-La verdad, no –contestó al fin-, estuve tan ocupado en llegar antes que el otro, que perdí toda la arena, pero de todas maneras no disfrute nada. El hombre de la falda encendió su pipa y le dijo. -Hay quienes recorren el castillo de su vida, tratando de que no les cuesta nada y no lo pueden disfrutar. Hay otros tan apurados en llegar pronto que lo pierden todo sin disfrutarlo. Unos pocos aprenden esta lección y se toman el tiempo para cada recorrido. Descubren y disfrutan cada rincón, cada paso. Saben que no será gratuito pero entienden que los costos de vivir vale la pena.

 

(Extraido del libro de CUENTA  CONMIGO DE JORJE  BUCAY)

 

MI INSTITUTO DE FORMACION COMO PERSONA Y COMO PROFESIONISTA

VENGO DEL MUNDO DE LOS 80

una cancion para mi Mamà

 

 

 

 

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Algo de mi....

Me llamo Arturo.....Soy un ser en busqueda de mi mismo..y de poder conectarme con mi centro.....


Un ser que hace lo posible de disfrutar a mi familia.....capaz de aprender cada leccion que la vida me da....


Juego a ser esposo, papà y trabajador...


Juego a ser psicologo, orientador, coordinador academico.


Juego a ser amante de musica y del deporte...


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Juego a ser seguidor de serrat, Hermann Hesse, Aute, Bucay, Frankl, Logoterapia, Osho, etc....

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